Bebiéndose las raíces
del cielo, sobre los pastos,
el orgullo está creciendo,
se llama: Ramón Camargo.
Infancia al hombro, atraviesa
el sol, con sus pies descalzos,
mientras el río le guiña
negros párpados de barro.
Sabe de bogar, sin tregua,
territorios anegados
y del silencio que nace,
entre sombras, al ocaso.
Está ensayando el oficio
de sobrevivir a diario,
con fuerza de caña islera
y libertades de pájaro.
Anda construyendo al hombre
que ha de habitarle las manos
cuando salga a espinelear
escamas de pan amargo.
En el flanco de sus sueños,
los perros siguen un rastro
de lagartijas morenas,
por la orilla del verano.
Atravesando intemperies
hacia el milagro del rancho,
Ramón Camargo camina…
detrás de silbidos largos.
1 comentario:
Hola Norma. Me llamo Ramòn Camargo, vivo en Mèrida- Venezuela, me gusto mucho tu poema, me sorprendìo la coincidencia con mi nombre e inclusive algunos versos coinciden con mi modo de ser.si gustas escribirme mi e mail es ramoncamargo@gmail.com
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