Soy santafesina por cuna y herencia.
Creció mi infancia en sus entrañas de ríos, arroyos y lagunas.
Soñó bajo la sombra de los sauces, ceibos, espinillos y timbóes.
Tuvo la costumbre de la siesta, el aire libre, los duendes asoleados, la mano del abuelo.
Entonces, estos rituales del paisaje; para que nuestros niños inauguren la poesía ejerciendo el oficio de la transparencia y los mayores enhebremos la nostalgia.
Porque, este libro, es la memoria compartida.
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