Cazar el vuelo.
Pajaritos de los montes:
callen sus trinos de fuego
porque, en la siesta encendida,
andan los duendes costeros.
Por almenas de hojas verdes
enmudezcan el estero:
hay llamadas sin retorno
en los silbos prisioneros.
Complicidades de sombras
y furias de alambres ciegos
ahondan, bajo los soles,
negros zanjones de miedo.
Detrás de las ramas secas,
monten guardia de silencio:
hay territorios de alpiste
queriendo beberse el cielo.
Cabalgando entre espartillos,
con hebras de infancia y sueños,
andan los duendes del río
buscando cazar el vuelo.
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